Una mujer alteña trabaja para recuperar su negocio

Foto Agencias

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Vicenta Flores, una mujer alteña y emprendedora, recuerda cómo debía trabajar 12 o hasta 15 horas cada día en el Brasil como maquila en beneficio de una industria textil de ese país, sin embargo, pese a su sacrificio, no pudo superar la delincuencia y los robos diarios que enfrentan los bolivianos en el vecino país, porque no tienen acceso a un banco para ahorrar los pocos reales que obtienen de su trabajo.

Flores participó del primer encuentro empresarial realizado por el instituto de investigaciones de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y solicitó que las empresas tomen en cuenta su taller para pedir el diseño de ropa de trabajo, proyectos que evitará a que ella y su familia migren otra vez al Brasil a ser presa fácil de la delincuencia.

“Siete años he trabajado en el Brasil, donde en los primeros años yo era empleada que debía realizar el trabajo para otros y con los años pude abrir un taller comprando mis propias maquinas, pero todo mis ahorros, todo mi sacrificio se esfumó porque un día me entró un ratero brasilero y como nadie me podía ayudar a recuperar mi dinero es que decidí retornar a mi país, a El Alto, para nuevamente empezar de cero, pero con mi maquinaria, porque ahora ya sé confeccionar”, detalló la emprendedora a EL DIARIO.

En El Alto, Flores habilitó un espacio de su hogar para instalar las máquinas y nuevamente diseñar prendas textiles para poder sobrevivir vendiendo sus creaciones en el mercado local para mantener a su familia. Su esperanza es ser tomada en cuenta por las empresas locales y sobre todo el Municipio con la finalidad de poder atender a la demanda y lograr un ingreso económico favorable.

Si bien la materia prima que requiere Flores es adquirida de los comerciantes de la Tumusla, en la Sede de Gobierno, ella ve poco favorable de ser al mismo tiempo importadora de los rollos de telas, porque aún su empresa no realiza confecciones en cantidades mayores porque desconoce los procedimientos y registros que debe tener antes de ser contratada.

“No sé nada todavía sobre cómo debo empezar y cuáles son los registros que se debe realizar en Fundaempresa, porque como mi taller es unipersonal, no tengo ninguna posibilidad de poder trabajar con otra personas más por el momento”, explicó.

Sin perder la fe y la esperanza de que las autoridades nacionales y sobre todo del Municipio para que puedan apoyar a las empresas alteñas que retornan a su país con más experiencia, Flores sueña con tener un taller que permita dar empleo a otros alteños y ser contratada para la confección de prendas, uniformes y ropa en general.

Una de las estudiantes del Instituto de Investigaciones de la UPEA que acompaña la demanda de Flores, explicó que ella logra llegar al país, después de que en el Brasil se difundió un spot dirigido a microempresarios para que retornen a Bolivia, para obtener un supuesto apoyo económico y para crear sus propias empresas, mensaje que a la fecha no lograron conseguir el origen del mensaje y menos los responsables de esa oferta que supuestamente es el Estado boliviano, afirmó la estudiantes.

“Nosotros como estudiantes la estamos ayudando para que Flores pueda lograr ese beneficio que se ha difundido en Brasil, pero sobre todo estamos para lograr en que ella pueda constituirse en una empresa estable en la ciudad de El Alto y poder arrancar de manera oficial con el apoyo de un capital de emprendimiento que se logre conseguir por parte del municipio de El Alto”, enfatizó María López.

El Diario

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